¿Estudios universitarios patrocinados en México?

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¿Qué pasaría si de pronto nuestro país se convirtiera en potencia mundial en calidad de la educación universitaria? ¿Qué pasaría si se garantizara la inserción laboral de todos los estudiantes universitarios en México?

Lo que sí pasa el día de hoy me parece alarmante: Según Education at a Glance, la población mexicana matriculada en el rango de edades de 20 a 24 años es de alrededor del 17%. No es un dato alentador y si nos detenemos a pensar, quizá el problema venga desde el principio.

Mexicanos Primero es una organización que de hace tiempo estudia la educación básica en el país. En algunas de sus investigaciones han declarado datos importantes sobre la deserción escolar y las brechas en educación básica que existen a lo largo y ancho de la república. Lo anterior los ha orillado a impulsar también, la idea de fijar metas cuantificables para los gobiernos venideros y de alguna manera contribuir a que el compromiso de éstos no sea sólo de palabra. Eso es lo que han dicho que buscan desde que se creó la asociación en 2005.

En ese contexto y además de esos esfuerzos, no está de más echarle una pensada e imaginar la opción de un nuevo modelo de educación universitaria, sugeriría yo, que vaya muy ligado a las empresas nacionales y extranjeras que tengan inversión en México. Ello podría ser relevante no sólo para empujar la competencia en educación superior sino además, para generar más y mejores empleos.

Por ejemplo, el motor económico y de desarrollo de Alemania es, principalmente, la innovación tecnológica. Basta con nombrar iconos de la tecnología en el mundo como Siemens, Mercedes-Benz, Bosch, SAP o Porsche para entender que su apuesta va por la ingeniería y la ciencia. Lo han logrado gracias a diferentes tipos de esfuerzo y a políticas públicas de varios años pero, respecto a lo que me comentaron algunos docentes de ese país, uno de los éxitos se ha obtenido por la relación que las empresas de desarrollo de tecnología han sostenido con la educación superior. Muchas de las mejores universidades de Alemania son gratuitas y soportadas por las grandes empresas que buscarán que, una vez graduados, los estudiantes formen parte de su equipo. Sucede que, paralelamente a sus clases, los alumnos también son preparados haciendo prácticas profesionales en dichas compañías. Suena a una lógica relación de ganar – ganar y no sólo eso, ya que así crean la garantía de ser siempre los más innovadores y más competitivos al mismo tiempo que generan desarrollo educativo y económico para su país. Supe que en muchos casos, este tipo de empresas patrocinan todos los estudios de estudiantes con potencial con el compromiso de luego trabajar para la misma una vez graduados.

En un mundo que se antoja mucho más que global para mañana, tendríamos que pensar en nuevas alternativas para mover la educación en nuestro país. Siendo la inserción laboral uno de las principales oportunidades, veo el caso de Alemania tan relevante como para pensar en un programa piloto para México. Al menos a mí, me gusta la idea. ¿Y a ti?