¿Cómo interpretar las encuestas?

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Después de varios meses, hoy retomo algunas de las ideas que he tratado de exponer previo a la elección del 1 de julio. El primer tema me parece fundamental y es acerca de tantos mitos sobre las encuestas que hay que tomar en cuenta para que poderlas interpretar de una manera más objetiva.

Teoría en pocas palabras.

Existen muchas teorías y estudios relacionados con lo que se conoce como opinión pública. Si bien se defiende siempre el  concepto de que los resultados de las encuestas no necesariamente corresponden a las ideas de la opinión pública, éstas son el único ejercicio cuantitativo con el que se cuenta para medir la variación de tendencias en una línea del tiempo, por ejemplo, en tiempos electorales. Esto sucede porque ningún otro ejercicio ha surgido que lleve la lógica electoral, es decir, que todos los votos cuentan igual sin importar de quien vengan y además son obtenidos de una muestra estadísticamente válida para una población con un cierto nivel probable de heterogeneidad.

Que no te den gato por liebre.

Sin ahondar más en ello, un mito que no puedo pasar desapercibido es el que nos quieran vender sondeos por encuestas. Ni son lo mismo, ni sirven para lo mismo. Las encuestas son caras y metodológicas, mientras que los sondeos son generalmente más baratos y se realizan en condiciones, digamos, de informalidad. Un sondeo nos ayudará entonces a conocer diferentes posturas entre los entrevistados, generalmente cercanos al que pregunta, y también cuáles posiciones son más activas que otras. Un sondeo puede ser, por ejemplo, un locutor pidiendo a sus radioescuchas que hablen al aire para dar sus opiniones o cualquier consulta entre amigos, familiares y/o redes sociales en Internet. Por el sesgo que concentran cada uno de esos ejercicios al preguntar a quienes son nuestros cercanos, de alguna forma, y al recibir respuesta de quienes son más activos en el tema en cuestión, un sondeo no tiene validez estadística.

Aterrizando las ideas.

Sé crític@ con todos los ejercicios de opinión, pero no dejes de tener cuidado con los sondeos anónimos, los de Internet y los de las redes sociales que se pasan entre amigos, ya que ninguno de estos últimos discrimina votos múltiples o de personas que legalmente están imposibilitadas para emitir un voto por edad, nacionalidad o cualquier otra cuestión.