¿Influyen las redes sociales en las elecciones?

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Hoy pensé que sería bueno traer el tema de las redes sociales y qué tanto peso tienen sobre todo si lo trasladamos a votos reales en las urnas.

Me acuerdo que hace casi 10 meses, cuanto apenas empezaba todo esto de las elecciones en México, escribí el texto “Precandidatos y Redes Sociales” donde, además del análisis de cómo iban, expuse que los actores políticos deberían aprovechar bien estas herramientas pero también cerré, con énfasis, el hecho de que la información de las redes sociales toma en gran medida, la agenda de los medios tradicionales y los líderes de opinión. Que realmente la influencia y poder que tuvieran radicaría en la medida que los medios tradicionales les tomaran por referencia.

Hoy sigo creyendo en esa hipótesis porque me doy cuenta en que la mayor evidencia de ello, es la existencia de ese movimiento en redes sociales que ha tomado importancia porque… ¿qué crees?, ¡Pues porque es una lucha contra los medios tradicionales! y mejor aún: ¡Los medios tradicionales son los que mayor difusión les han dado! No sé si los chavos de las marchas estarán conscientes de eso, igual me parece un caso digno de mucho estudio.

Aterrizando un poco todo esto a los temas de coyuntura, yo sí comentaría que si bien es cierto que en las redes sociales hay un importante grupo de personas que irán a votar, muchas veces podemos caer en la tentación de sobredimensionar lo que en ellas ocurre. Lo digo porque me parece absurdo que haya quien salga con los comentarios más desatinados al grado de señalar que todos estén contra un candidato o a favor de otro. Peor aún si luego quieren extrapolar eso a toda la sociedad mexicana. Nada más equívoco. No es así. Por esas prácticas de pensar ingenuamente que lo que uno rescata de Twitter es la extracción de todo el país, luego sobran difamaciones que si todas las encuestas nos quieren manipular o que si están cuchareadas.

Pongamos un ejemplo. SDP Noticias ha hecho un ejercicio interesante sobre la comentocracia de Twitter sobre política en tiempos electorales y me parece que es muy revelador. Básicamente, cuantificaron la cantidad de usuarios, tweets y hashtags que se usaron en un periodo de tiempo, en abril, para ser preciso. De este proceso me quedo con 3 datos que creo son contundentes:

  1. La mayor cantidad de tweets sobre un tema de las elecciones en México ha sido 65, 201 y éstos fueron mencionados por exactamente 17, 052 usuarios.
  2. El tema que le siguió en popularidad no alcanzó siquiera los 33 mil tweets, ni tampoco fue tuiteado por más de 11 mil usuarios.
  3. Hay hashtags que han sido populares… ¡con tan sólo 5,178 tweets en total!

Para mí, estos datos nos dicen con claridad que los Trending Topics de Twitter sirven más para crear percepciones equívocas que para darse cuenta de una realidad. ¿Con qué cara, conociendo estos números, nos pueden decir que la opinión de los tuiteros es la de todo el país?

Imagínate cuánto hablan estos datos sin siquiera tomar en cuenta que la penetración de Internet y redes sociales está concentrada en gran medida en la zona metropolitana del valle de México. Precisamente ayer, publicó la Jornada que unos investigadores de la Universidad Iberoamericana y del Observatorio y Monitoreo Ciudadano de Medios, estiman que las cuentas automatizadas (yo agregaría que por ende, son anónimas) podrían ser hasta 40% del total de las cuentas que comentan sobre política. Imagina ahora, por ejemplo, que del hashtag político de 5 mil tweets (el menos popular), casi la mitad de esos pudieron ser comentados por cuentas anónimas o automatizadas, ¿es ésa una verdadera influencia para los electores de la próxima elección?

A mí me parece que más bien, las redes sociales han logrado, sin el mínimo sentido, apantallar a más de uno.

¿Cómo interpretar las encuestas?

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Después de varios meses, hoy retomo algunas de las ideas que he tratado de exponer previo a la elección del 1 de julio. El primer tema me parece fundamental y es acerca de tantos mitos sobre las encuestas que hay que tomar en cuenta para que poderlas interpretar de una manera más objetiva.

Teoría en pocas palabras.

Existen muchas teorías y estudios relacionados con lo que se conoce como opinión pública. Si bien se defiende siempre el  concepto de que los resultados de las encuestas no necesariamente corresponden a las ideas de la opinión pública, éstas son el único ejercicio cuantitativo con el que se cuenta para medir la variación de tendencias en una línea del tiempo, por ejemplo, en tiempos electorales. Esto sucede porque ningún otro ejercicio ha surgido que lleve la lógica electoral, es decir, que todos los votos cuentan igual sin importar de quien vengan y además son obtenidos de una muestra estadísticamente válida para una población con un cierto nivel probable de heterogeneidad.

Que no te den gato por liebre.

Sin ahondar más en ello, un mito que no puedo pasar desapercibido es el que nos quieran vender sondeos por encuestas. Ni son lo mismo, ni sirven para lo mismo. Las encuestas son caras y metodológicas, mientras que los sondeos son generalmente más baratos y se realizan en condiciones, digamos, de informalidad. Un sondeo nos ayudará entonces a conocer diferentes posturas entre los entrevistados, generalmente cercanos al que pregunta, y también cuáles posiciones son más activas que otras. Un sondeo puede ser, por ejemplo, un locutor pidiendo a sus radioescuchas que hablen al aire para dar sus opiniones o cualquier consulta entre amigos, familiares y/o redes sociales en Internet. Por el sesgo que concentran cada uno de esos ejercicios al preguntar a quienes son nuestros cercanos, de alguna forma, y al recibir respuesta de quienes son más activos en el tema en cuestión, un sondeo no tiene validez estadística.

Aterrizando las ideas.

Sé crític@ con todos los ejercicios de opinión, pero no dejes de tener cuidado con los sondeos anónimos, los de Internet y los de las redes sociales que se pasan entre amigos, ya que ninguno de estos últimos discrimina votos múltiples o de personas que legalmente están imposibilitadas para emitir un voto por edad, nacionalidad o cualquier otra cuestión.