Venderse al Mejor Postor

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Al momento de condenar públicamente la corrupción, todos somos los primeros en levantar la mano y, enérgicamente, pedir que se elimine por ser la raiz de los problemas del país. El planteamiento que hago hoy, es hasta dónde un acto deja de considerarse como de corrupción.

Empiezo por algunos ejemplos.

  1. Cuando vas al banco existe la fila llamada Premier o Elite que referencia al tipo de cliente que eres. Esto quiere decir que pagas más al banco que aquellos que están esperando ser servidos haciendo una fila más larga, y por eso puedes ahorrarte tiempo al no tener que formarte.
  2. Entiendo que en una empresa/organización (del tamaño y tipo que sea), cuando se tiene una buena relación con otra a través de sus directivos, es común que esto ayude a que se compren y vendan mutuamente para favorecer a ambas partes.
  3. Es sabido también que los medios de comunicación, en su calidad de empresas privadas, tienen la libertad de informar con tendencias, tanto positivas como negativas, hacia alguna marca, patrocinador, ideología política o religiosa.

De los ejemplos anteriores, sinceramente, jamás he escuchado algún pronunciamiento realmente serio, o sea en menos palabras, a pocos o a nadie les hace ruido.

Cambiemos el panorama un poco. Creamos ahora que el primer caso de los que enumeré, se da en un hospital, sea público o privado. Para el caso dos, imagine que una de las empresas se trata de la institución pública que usted prefiera. Por último, el tercer ejemplo compárelo con lo que sucedería si, en lugar de medios de comunicación, se tratara de la escuela de sus hijos.

Esa práctica de venderse al mejor postor, totalmente condenable cuando se ve de lejos, pero práctica y cómoda cuando se viven los beneficios de cerca, es tan común que a veces llega a cegar, voluntaria o involuntariamente, porque no existe realmente una barrera tan definida que nos diga que lo que hacemos se parece a corrupción. Por estar siempre a la vista, la mente se acostumbra y no ve más allá del acto que parece favorable pero que, al mismo tiempo, multiplica esa insensibilidad a ser parte de él.

La organización Transparency International: The Global Coalition Against Corruption ha visto descender el puntaje (menos puntos = mayor corrupción) en 4 décimas sobre la percepción de corrupción en México, del año 2001 al 2010. Para ese último reporte, nuestro país se encuentra en el lugar número 98 de 178 calificados, donde el número 1 es el menos corrupto con índice 9.3 (Dinamarca, Singapur y Nueva Zelanda), contra un mexicano 3.1. Poco hemos hecho al respecto, como gobiernos y como ciudadanos, para revertir la tendencia sino al contrario.

En un sistema que permite gobiernos sumamente opacos, será imposible llevar a la ejecución planes y programas que cambien las cosas dramáticamente. Aún así, creo que es posible dar saltos positivos a través de los sistemas de información. En mi opinión, sistemas tan “simples” (relativamente) como las redes sociales han logrado golpear la opacidad en los medios de comunicación, que si bien lo hacen con poca fuerza, es innegable que ello representa un avance en ese tema. Un sistema computacional robusto, con verdadera voluntad, participación ciudadana y, claro, muchísimo sacrificio por parte de todos, podría dar un primer buen paso. Pero hay que ser honestos pues suena increíble pensar en llegar a ver estos últimos cuatro factores juntos. ¿Existirán otras alternativas para nuestro problema?

Personalmente, me resulta sorpresivo que la Real Academia Española defina “corrupción” como una práctica que se da en las organizaciones, “especialmente en las públicas”, en la cual se utilizan las funciones y medios, -y así dice-, “en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.

Me parece que el término “corrupción” al estar normalmente recargado sólo en las instituciones públicas, está mal definido. Esto me hace pensar que el problema de la corrupción viene desde la definición del problema mismo.  Y mientras no se pueda definir bien, jamás podrá resolverse.

#PeñaPresidente:
¿De qué se trata?

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#PeñaPresidente fue Trending Topic (Tema Destacado) Mundial en Twitter después de declarar explícitamente que sí aspira a ser candidato a la presidencia de México. El tema aquí no es si destacó lo bueno o lo malo, ni del candidato, ni del PRI.  Esta vez se trata de analizar la forma en que el equipo de un grupo político logra la estrategia que lo hiciera trascendente en todo el mundo y en cuestión de minutos, es decir, las redes sociales en su máxima expresión.

Y es que así se juega.  Aunque muchos puedan pensar que la idea de llevar este “hashtag”* a Twitter no fue el mejor acierto, la verdad es que el equipo del aspirante debe estar gozando al máximo. El tratamiento al personaje fue más allá. Tanto, que ya han recibido gran cantidad de comentarios, sobretodo (el oro, es decir,) de la gente que se le opone, pues representa la perfecta retroalimentación para que, tiempo antes de que inicie la campaña como precandidato, sepan qué temas estarán causando ruido a la gente y en cuáles habrá que trabajar para transmitir un mensaje que contemple todas esas áreas de oportunidad. Si se hace uso de una réplica inteligente que ponga a pensar a sus opositores, se estaría hablando ya, de un aprovechamiento excepcional de este medio electrónico.

El éxito radica en el lugar que tomó en la agenda nacional, algo que no se logra tan fácil. El ex gobernador recibió todo tipo de apoyos y críticas pues, eso sí, conviene recalcar que no todos los comentarios fueron positivos. Personalmente, me sorprende que las constantes y fuertes críticas, más que en su forma de gobernar, le apuestan más a su peinado, a ser apoyado por Televisa o a la historia de su partido. De estos temas ya se ha hablado mucho y no parecen hacerle mucho daño quizá porque también se ha dicho que la opinión pública ya cuenta con los suficientes criterios para comparar los partidos. Pero lo interesante sigue estando en la recepción de lo peor para saberlo convertir y combatir en su momento.

Si algo provoca sentimiento de libertad y relajación a una persona mal servida es la queja y de eso se han valido para lograr la exposición. Algo que he tratado en varias ocasiones es que un espacio para quejas es muy rentable en cualquier ámbito y para cualquier propósito ya que permite a un receptor de servicios (gobernado en el caso público, cliente en el sector privado) expresarse libremente, lo que provoca que éste se sienta tomado en cuenta para decisiones que, directa o indirectamente, le afectan. Las redes sociales no son la excepción y mejor aún, hacen esto todavía más rápido y eficiente.

Será oportuno que los demás actores en la misma contienda tomen nota y se den a la tarea de buscar alternativas para esta estrategia donde no se trata de escuchar muestras de afecto, sino de lograr establecer una agenda mediática, para este caso, mundial y aprender sobre lo que hay que estudiar y cambiar antes de empezar a contender.

(Próximo Miércoles: “Venderse al Mejor Postor.”)

 

*Twitter define Hashtag como una etiqueta precedida del símbolo de gato #, que se utiliza para marcar las palabras clave o temas en un Tweet. Fue creada orgánicamente por los usuarios de Twitter como una manera de categorizar los mensajes.

Precandidatos y Redes Sociales

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La mayoría de los precandidatos al Gobierno de la República han hecho intentos de impulsar su movimiento en las redes sociales pero no han sido muy eficaces. Los que han sobrevivido son los que han podido entender más o menos el cómo pero, a mi juicio, les sigue faltando el ingrediente principal.

Empezando por el Partido Acción Nacional, las tendencias son muy claras. Josefina Vázquez Mota es la que va liderando en las redes sociales y justo va de la mano con las preferencias que las principales encuestadoras señalan. JVM al día de hoy presenta más de 55 mil seguidores en Twitter y su página en Facebook es gustada por más de 300 mil personas. Su desempeño en YouTube es incomparable con sus similares al contar con más de 70 mil vistas totales de sus videos en la cuenta oficial de la precandidata. Ernesto Cordero le sigue en Twitter pero en Facebook no alcanza en seguidores ni a Fernando Larrazabal (Alcalde de Monterrey) y con menos de 300 vistas en YouTube lo hacen prácticamente nulo en ese popular sitio. Por su parte, Santiago Creel pareciera estarle apostando a otra cosa, porque en las redes sociales no está funcionando.

La situación del desempeño de los perredistas, aunque pareciera broma, es tan confusa como pintan las encuestadoras a las preferencias de sus dos claros contendientes. En Twitter, Andrés Manuel López Obrador cuenta con casi 100 mil seguidores pero Marcelo Ebrard lo supera por 30 mil. En Facebook, la cosa es al revés. Marcelo está prácticamente 30 mil fanáticos abajo de AMLO.

En el PRI las cosas están más definidas. Manlio Fabio Beltrones está caminando por el camino correcto pero deberá hacerlo de manera más apresurada. Está en lo correcto porque se trata de impulsar de manera diferente, escuchando las ideas y dejando que cada quien haga su aportación. Beltrones está sólo por debajo de Josefina Vázquez Mota en Facebook y conserva alrededor de 40 mil seguidores en Twitter. El detalle con el Revolucionario Institucional es que Enrique Peña Nieto lleva mucha distancia. El mexiquense incluso se ha convertido en uno de los políticos del mundo más seguidos a través de Facebook ya que con 1 millón se perfila incluso arriba de políticos como John McCain. Si bien es cierto que está muy por encima de cualquiera de sus opositores, el priista aún puede lograr mucho más si a sus páginas les diera el enfoque que el público está buscando en las redes sociales, es decir, la comunicación bidireccional.

Es la comunicación bidireccional la que traerá el éxito real de los políticos más perfilados dentro del ámbito de las redes sociales. Esto es válido porque para eso se diseñaron este tipo de sitios web. Al permitir la comunicación en dos vías es como Facebook, Twitter y YouTube han logrado hacerse de rentabilidad y por ende, las campañas que estén diseñadas para estas características son las que lograrán la penetración y éxito buscado. Después de conocer esta área de oportunidad y que en las redes sociales no basta con tener una cuenta poblada de tweets y seguidores, es cuando llega la duda de qué tanto valdrá la pena invertir tiempo y dinero en estos medios.

Sin confundir, está claro que los usuarios de las redes sociales en México no representan al electorado que realmente sale a votar. Tan sólo recordar que el más reciente estudio del AMIPCI reporta un porcentaje de internautas que no llega siquiera al 35% de la población, del cual apenas un 61% dice haber utilizado alguna de las redes sociales. Otro punto a saber es que la mayoría de estos usuarios está relativamente concentrada en pocas regiones. Estos datos cuantitativamente reflejan un mercado que si bien es numeroso, no parece ser lo suficientemente masivo como para definir una tendencia de la opinión pública a partir de este tipo de medios de comunicación.

La realidad es que invertir y apuntar la vista a una buena campaña a través de las redes sociales no es del todo descabellada. El punto clave está en preguntarse cuál es la influencia real que éstas y los temas que ahí se debaten es adquirida por el padrón electoral. Trate ahora de ubicar a quienes están inmersos en esa tecnología.

Inevitablemente la información que consumimos a través de Facebook, Twitter o YouTube sigue incrementándose y es gracias a esto que las redes sociales han atrapado, no sólo a los ciudadanos comunes sino también a los líderes de opinión. Periodistas y sus  medios de comunicación, políticos y sus partidos, artistas y grandes empresarios, hacen de las redes sociales un espacio de comunicación poderoso e influyente. Lo anterior se debe a la facilidad con que estos líderes no sólo producen sino que además recaban información que luego comentarán en algún mensaje, mismo que será replicado por sus seguidores, estén en Internet o no.

En las campañas que pretenden acercar al candidato con el electorado, las redes sociales serán indispensables. Invertir tiempo y dinero en campañas de redes sociales no sólo es muy rentable sino que será factor de liderazgo en el escenario electoral. Pero para meterse en esto, será necesario considerar que la gente no buscará sino al candidato en sí. Escuchar, pero ser escuchado. Responder, pero ser respondido.  Así funcionan las redes sociales. Si éstas tendrán un rol fundamental en los próximos comicios, así funcionarán las campañas exitosas.

Actualización (26-09-2011)

Contrario a otros análisis sobre el desempeño de los presidenciables en las redes sociales que se han publicado recientemente en algunos medios, al día de hoy, el Lic. Enrique Peña Nieto NO cuenta con una cuenta oficial de Twitter y es por eso que no fue contabilizado en este texto. A pregunta expresa que les he hecho sobre este tema, el equipo del sitio oficial del aspirante ha aclarado que éste no tiene cuenta oficial para el medio electrónico mencionado.

Actualización (07-11-2011)

Como venía escribiendo, la cuenta de Twitter que AMIPCI y algunos medios como Publimetro, Animal Político, entre otros, sugerían que era la oficial de Enrique Peña Nieto y tomaban sus seguidores como oficiales, era falsa. Hoy el aspirante activó su cuenta oficial @EPN. Pronto escribiré sobre el desempeño que han tenido él y los demás en las redes sociales.